Una vez implantadas
las nuevas tecnologías, son muchas las cosas que cambian en la manera de hacer
del profesor y de la institución; sin embargo, conviene tener presente
que en cualquier
sistema educativo de calidad la pieza clave que determina el éxito del programa
continúa siendo el profesor.
En este nuevo contexto, el profesor
dedica menos tiempo a las clases magistrales
tradicionales. La relación pasa de estar
centrada en el profesor a focalizarse en el alumno.
El profesor tutor debe aprender a desempeñar
labores de guía y orientador, enseñando al alumno a aprender por si mismo
mediante la utilización de los distintos medios que las
nuevas tecnologías le brindan. Esta
enseñanza es más individualizada que la tradicional y,
al mismo tiempo, se produce una
comunicación significativa entre los propios alumnos
gracias a las herramientas de
comunicación síncronas y asíncronas.
El nuevo rol del alumno
La reciente introducción y uso de la tecnología en los distintos
niveles educativos provoco que se tuvieran que replantear los modos
tradicionales de enseñar y aprender. Los avances tecnológicos introducidos en
la educación, desde el nivel básico hasta el superior, exigen un nuevo rol del
docente y del estudiante, Ahora, gracias a la tecnología ambos comparten la
responsabilidad de construir aprendizajes significativos. La tecnología ha
permitido que el aprendizaje se dé en ambientes virtuales muy diversos, en los
que la formación del estudiante tiende a un proceso en el que éste último sea
cada vez más protagonista y responsable de su propio aprendizaje,
particularmente en las modalidades mixta y a distancia.
El rol del estudiante
cambia significativamente del modelo presencial a los ambientes virtuales de
aprendizaje, pasando de ser un ente pasivo a un actor con un rol muy activo e
importante. Es importante señalar que en la modalidad a distancia, si
bien el aprendizaje es autónoma (los alumnos tienen un rol activo en la
construcción de su conocimiento, lo auto gestionan) no es autodidacta, por el contrario,
la “presencia virtual” del docente cobra aquí una gran importancia. El docente
no es el que da sino el que facilita la construcción del Algunas actitudes
importantes que el estudiante requiere al participar en un ambiente virtual de
aprendizaje son:
Motivación. Debe
estar plenamente convencido de querer hacerlo; de manera tal que en aun cuando
se sienta cansado o sin ganas para seguir adelante con el estudio, piense en
sus prioridades y pueda recargar baterías para continuar y cumplir los requisitos
de la materia en cuestión.
Autogestión.
Debe ser capaz, por voluntad propia, de organizar y distribuir su tiempo de
modo que pueda cumplir con las actividades del curso, dado que no habrá
nadie vigilándole ni supervisando si lo haces o no. También debe tomar
decisiones sobre el proceso de aprendizaje propio y hacerse de los recursos
necesarios.
La responsabilidad es la
característica más efectiva que te permitirá ir cumpliendo adecuadamente
las actividades de un curso a distancia o semipresencial.
Presentamos algunas pautas sobre el rol del estudiante debe cumplir en
este modelo académico. Convertirse en el principal actor de su formación . Debe
conocer a plenitud las competencias que va ha recibir en una determinada
asignatura para verificar su recepción. Comprometerse en el nuevo modelo de
estudio tanto personal como institucionalmente. Empoderarse de la planificación
semestral propuesta por el docente y respetarla así como hacerla respetar.
Revisar el plan docente de materia;respetar el material puesto por el
profesor,, ya que este será visto como un contrato que dara las pautas para el
cumplimiento de las actividades durante el periodo de estudios.
Se debe considerar la ,metodología de
estudio ECTS que fija tres pasos: La preparación previa, la clase dada por el
docente y la lectura científica, trabajos, deberes, investigaciones entre otras
actividades extra clase. Realizar la lectura previa consiste en obtener los
conocimientos básicos para poder acudir a la clase con suficiente información.
La hora clase consiste en una interacción directa docente-estudiante de tal
forma que se den preguntas sustentadas y respuestas creativas.